geoingenieria del clima

Geoingeniería del clima solución o riesgo para enfrentar el cambio climático

Según la evaluación del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, la geoingeniería consiste en la intervención deliberada en gran escala del medio ambiente a nivel global. Sus estrategias pueden ser divididas en dos categorías principales: control de la radiación solar y captura de dióxido de carbono.

Ingeniería climática

La primera técnica se conoce como Gestión de la Radiación Solar (SRM) y tiene como objetivo rechazar la radiación solar lejos de la Tierra y enviarla de vuelta al espacio. Esta técnica imita lo que sucede de forma natural durante una gran erupción volcánica. Por ejemplo, la erupción del Monte Pinatubo en 1991 liberó una gran cantidad de azufre en la estratósfera, lo que resultó en una reducción de la temperatura global de aproximadamente 0,5 ºC durante los dos años siguientes al reflejar la luz solar.

Sin embargo, el uso de SRM solamente aborda los síntomas del problema, y no la causa principal: el aumento en la concentración de dióxido de carbono (CO2).

Riesgos

¿Será posible manipular el clima de manera selectiva sin afectar otras regiones del mundo? Para algunos científicos, la respuesta es no. Esto hace que cualquier acción en esta dirección deba ser abordada a nivel global y con un acuerdo internacional, según sostienen.

Paul Nightingale, experto del departamento de investigación de políticas de ciencia y tecnología de la Universidad de Sussex en Reino Unido, comparte esta postura y argumenta que actualmente no hay infraestructura suficiente para tomar decisiones de este calibre en cuanto al clima a nivel mundial.

Rose Cairns, quien también trabaja en la Universidad de Sussex, se encargó de redactar un informe sobre este tema para el Consejo británico de Investigación Social y Económica. En él se aborda la importancia de un enfoque global en cualquier acción que involucre la manipulación del clima.

Es posible detener el cambio climático con geoingeniería

Hoy en día, no hay certeza de que la geoingeniería pueda ser la solución definitiva al cambio climático. Aunque algunas figuras empresariales y legisladores del sector energético la ven como una alternativa atractiva, numerosos científicos mantienen un escepticismo al respecto, subrayando los posibles daños medioambientales, políticos y sociales que puede causar.

Es importante mencionar que, incluso si funciona, la geoingeniería solo sería una solución temporal, lo que podría diluir el esfuerzo necesario para abordar el verdadero problema: el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, algunos críticos argumentan que podría perjudicar en lugar de ayudar.

Por lo tanto, es fundamental tener en cuenta que la geoingeniería no debe considerarse como una solución duradera al cambio climático, sino más bien como un complemento a las medidas efectivas de mitigación y adaptación, como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de energías renovables.

Tecnologías propuestas

El Mejoramiento del Albedo consiste en aumentar la capacidad de reflejar la luz solar de las nubes o la superficie terrestre, con el objetivo de devolver una mayor cantidad de calor al espacio.

Una manera de lograr esto es mediante los Aerosoles Estratosféricos, que consisten en introducir pequeñas partículas reflectantes en la termosfera para reflejar parte de la luz solar antes de que alcance la superficie terrestre.

Otra técnica es la Bionergía con Captura y Secuestro de Carbón, la cual consiste en cultivar biomasa, quemarla para producir energía y luego capturar y aislar el CO2 generado durante este proceso.

Costos

Aunque puede ser más económico que enfrentar las consecuencias ambientales de la inacción, Paul Nightingale sugiere que sería más beneficioso gastar más dinero en hacer que la producción de energía sea más amigable con el medio ambiente.

"Según la termodinámica, extraer CO2 del aire es mucho más costoso que eliminarlo de los gases de escape y de las plantas de energía", explica.

Coincidiendo con esta opinión, el astrónomo Lord Reed, ex presidente de la Real Sociedad, recientemente declaró que la geoingeniería podría convertirse en una pesadilla política y tener efectos secundarios no deseados.

Qué es la geoingeniería

La geoingeniería consiste en la combinación de ingeniería y geología para desarrollar soluciones sostenibles que permitan una mejor gestión de los recursos naturales y ayuden a contrarrestar los efectos del cambio climático, mediante la manipulación a gran escala del medioambiente de la Tierra.

Este enfoque abarca un amplio rango de proyectos y tecnologías potenciales, desde la construcción de presas hasta la gestión de la contaminación del aire, pasando por la manipulación de los mares e incluso la idea de darle a la Tierra una sombrilla de azufre para desviar la luz solar.

Aunque pueda parecer un concepto reciente, se considera que la geoingeniería tuvo sus orígenes entre 1950 y 1960, con un enfoque principalmente en la construcción de infraestructuras y en la búsqueda de la eficiencia en el uso de recursos naturales.

Explorando los aspectos favorables y desfavorables de la geoingeniería

Existen opiniones divergentes entre los expertos y tomadores de decisiones en cuanto a la viabilidad de la geoingeniería como solución para reducir los impactos del cambio climático.

Por un lado, ciertos científicos y políticos sostienen que esta técnica puede ser necesaria para contrarrestar el calentamiento global, mientras que otros se muestran preocupados por los posibles riesgos y efectos no deseados que podrían surgir de su implementación a gran escala.

La sinergia entre la geoingeniería y la inteligencia artificial

La controversia en torno a la geoingeniería surge principalmente por la dificultad de medir sus posibles efectos secundarios. Sin embargo, gracias a nuevas herramientas como la inteligencia artificial, esta situación podría cambiar radicalmente.

La aplicación de la IA en la geoingeniería permite mejorar la toma de decisiones al simular escenarios y evaluar los posibles efectos que estas técnicas podrían tener en nuestro planeta. De esta forma, se pueden tener en cuenta miles de variables que anteriormente eran imposibles de gestionar.

Además, la IA también permitiría probar los efectos y consecuencias de actividades como rociar la atmósfera con productos químicos, sin poner en riesgo al planeta. Esto es especialmente útil para llevar a cabo experimentos en laboratorio y evitar posibles impactos negativos en el medioambiente.

Un ejemplo concreto de cómo la inteligencia artificial puede ser aplicada en la geoingeniería es la iniciativa AI For Earth, desarrollada por Microsoft. Esta iniciativa proporciona a los científicos herramientas y capacitación en IA para llevar a cabo proyectos que contribuyan a mejorar la situación del medioambiente.

Explorando los principales enfoques de la geoingeniería

Estrategias para reducir el dióxido de carbono en la atmósfera

Las tecnologías que buscan disminuir y capturar el dióxido de carbono de la atmósfera para almacenarlo de manera segura pertenecen a esta categoría. Su propósito es reducir la acumulación de calor en la atmósfera.

Otra alternativa para combatir el calentamiento global es utilizar estrategias enfocadas en reflejar parte de la radiación solar al espacio para disminuir la temperatura. Esta rama de la geoingeniería, conocida como geoingeniería solar, es muy debatida y ampliamente conocida. Engloba diferentes ideas, como la colocación de protectores solares en el espacio, la dispersión de partículas microscópicas en el aire para aumentar la reflectividad de las nubes costeras, disipar las nubes tipo cirro que retienen el calor o dispersar la luz solar en la estratosfera. La última es la más conocida y se le conoce como...

El método más popular: simular una erupción volcánica

La razón por la cual esta estrategia es tan popular es porque la naturaleza ya ha demostrado que es viable. Durante la erupción del Monte Pinatubo en 1991, se liberaron alrededor de 20 millones de toneladas de dióxido de azufre a la atmósfera. Estas partículas en la estratosfera reflejaron la luz solar de regreso al espacio, lo que contribuyó a reducir la temperatura global en aproximadamente 0,5 °C en los dos años siguientes.

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